USO IRRACIONAL DE LA TECNOLOGÍA: PÁNICO AL SILENCIO

No podemos negar que la tecnología ha producido muchos cambios positivos en todos los campos del conocimiento y, por supuesto, ha favorecido el intercambio cultural. Un profesional que no haga uso de los recursos de multimedia en su trabajo quedaría desfasado; más aún, los que trabajamos con jóvenes y adolescentes debemos conocer el lenguaje de éstos, si queremos educar más allá de las aulas.

Sin embargo, todo este avance vertiginoso debe también ser medido en cuanto al impacto que genera en los usuarios por su uso descontrolado, trayendo graves consecuencias.

Hace pocos años eran frecuentes las quejas de los moradores de cualquier lugar, quienes manifestaban su intranquilidad ocasionada por los jóvenes del barrio con alocada música y los estridentes sonidos durante altas horas de la noche.

Hoy, este problema se ha solucionado -me refiero al ruido- por la aparición de los tecnificados instrumentos musicales y entretenimiento multimedia, que por su tamaño y características pasan desapercibidos, pero que siguen manteniendo a los niños y jóvenes en tremendo “ruido silencioso”. 

El mal uso de estas tecnologías está generando en los usuarios un pánico al silencio. Silencio necesario para la reflexión y la meditación; silencio para hacer un encuentro consigo mismo, tan necesario en nuestros días; silencio para escuchar al otro. Por el contrario, envuelven a quienes las usan mal en unos egoístas, incapaces de pensar en los demás. Creo que es necesario volver a recordar las palabras de Fray Luis de León cuando dice: “Qué descansada vida la del que huye del mundanal ruido...”

En nuestros días, las opciones para encontrar entretenimiento multimedia se han multiplicado de manera vertiginosa: desde el Ipod en el aspecto musical, los teléfonos inteligentes (Iphone) –verdaderas minicomputadoras- hasta los video-juegos de última generación, de reciente aparición (PS3, Wii, XBox300), etcétera.

La mayor parte de estas nuevas tecnologías se dirigen preferentemente a un público cada vez más joven, que se arroja precipitadamente al disfrute de estos medios sin escatimar tiempo o dinero.

Es necesario hacer notar las consecuencias negativas que puede generar  el abuso de estos medios; consecuencias que van desde una sordera en nuestras próximas generaciones, ya que el volumen al que se encuentran sometidos con los auriculares introducidos al oído  supera los 100 decibeles;  hasta los problemas de comunicación y relación con sus padres y otros miembros de su entorno; la adicción, pérdida de tiempo de los jóvenes, el costo económico ya que se descontinúan cada vez más rápidos y aparecen otros más sofisticados, que inducen al consumismo. Muchos de ellos incitan a la violencia, terminan por incomunicar a la persona y un largo etcétera.

Por ello, los padres de familia, debemos estar muy atentos a la hora de elegir un regalo para nuestros hijos o para dosificar el uso de dichos aparatos tecnológicos.
Los profesores debemos advertir a nuestros alumnos sobre los daños irreversibles que pueden ocasionar, tanto en el aspecto biológico como en el psicológico.

_________________________________________________________________

Autor: Aníbal Mera Rodas
[Home page]