IMPOSICION DEL ESCAPULARIO
El trece de mayo, día que se recuerda la aparición de la Santísima Virgen María en Coba de Iría a tres pastorcitos, los alumnos del Colegio que este año recibirán por primera vez a Jesús Sacramentado, recibieron la imposición del Escapulario del Carmen en una ceremonia sencilla pero llena de ilusión y con la presencia de algunas de las familias que pudieron asistir a la misa de ese día celebrada por el Padre Jaime Payeras.
El escapulario del Carmen es un símbolo de protección de la Madre de Dios a sus hijos y un signo de su consagración a Ella. Nos lo dio la Santísima Virgen. Se lo entregó al General de la Orden del Carmen, San Simón Stock, según la tradición, el 16 de julio de 1251, con estas palabras: «Toma este hábito, el que muera con él no padecerá el fuego eterno». Es un signo externo de devoción mariana, que consiste en la consagración a la Santísima Virgen María por la inscripción en la Orden Carmelita. Es un signo eficaz de santidad y una prenda de eterna salvación y nos recuerda frecuentemente que pertenecemos a nuestra Madre del cielo y que Ella nos pertenece, pues somos sus hijos. Nuestra Madre siempre será un camino seguro, nos ayudará a superar los problemas y las tentaciones. Ella nos regala el descubrir lo lindo que será llegar algún día al cielo, el quererlo y ansiarlo.

Juan Pablo II, por ejemplo, pedía siempre a la Virgen del Carmen que le ayudara a mantener su alma sin mancha, sin pecado. Y, recordando a Pío XII decía: "La forma más auténtica de devoción a la Virgen Santísima, expresada mediante el humilde signo del Escapulario, es la consagración a su Corazón Inmaculado".
Un hecho que merece recalcar es que algunas de las familias presentes que no habían recibido el Escapulario, se acercaron y participaron de la imposición animados por el Padre Jaime, quien explicó la importancia de portar siempre el Escapulario.
Si bien es cierto existe una promesa de María, esto debe conllevar necesariamente, al cambio de vida y, como dice el ritual de imposición del escapulario: “…vestirse de Cristo, para mostrarlo a los demás…”.
Nos recomendaba San Josemaría en Camino 500 "Lleva sobre tu pecho el santo escapulario del Carmen. —Pocas devociones —hay muchas y muy buenas devociones marianas— tienen tanto arraigo entre los fieles, y tantas bendiciones de los Pontífices".
Existe la tradición -reconocida por Pío XII- que la Virgen, a los que mueran con el Santo Escapulario y expían en el Purgatorio sus culpas, con su intercesión hará que alcancen la patria celestial, el cielo, lo antes posible, o, a más tardar, el sábado siguiente a su muerte. Alcanzar estas promesas supone siempre el esfuerzo personal colaborando con la gracia de Dios. Nos lo enseña con toda claridad el Concilio Vaticano II: «La verdadera devoción... procede de la fe auténtica, que nos induce a reconocer la excelencia de la Madre de Dios, que nos impulsa a un amor filial hacia nuestra Madre y a la imitación de sus virtudes».
Luego de la ceremonia los niños recibieron la medalla del Carmen, que se puede llevar consigo y reemplazar al escapulario de tela, para conservar éste por más tiempo. Además, los presentes compartieron unos bocadillos que gentilmente ofrecieron algunas familias del aula.
Esta fue una buena oportunidad para que los niños continúen incrementando y demostrando su amor a la Virgen, a la vez que crece su emoción porque el momento más importante de sus vidas cada vez está más cerca.
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Autor: Demetrio Vallejo Ugaz
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