¿PREPARAR PARA LA VIDA O PREPARAR PARA LA NOTA?
Cuando pienso en el estudio de mis hijos ¿me interesa más la calificación o el aprendizaje en si? Aunque lo primero debería ser resultado o consecuencia de lo segundo, no siempre se asume así. La nota es una apreciación o valoración del aprendizaje hecho desde fuera, en cambio el aprendizaje en si, desde dentro. De otro lado, no siempre se puede evaluar todo lo que el alumno ha aprendido. Por ello, creo yo que lo más importante en la educación de nuestros hijos es la “metacognición”, que ellos puedan valorar cuánto han aprendido y cómo lo han hecho.
Evaluar cuándo y cómo han aprendido nuestros hijos es una tarea que recae en los padres de familia. Ello requiere unos espacios de conversación con el hijo sobre las cosas que va aprendiendo, de modo que no sólo aprenda de memoria sino que sea capaz de aplicar lo aprendido a otras circunstancias. ¿De qué sirve lo que estás aprendiendo? ¿Cómo lo puedes aplicar en la vida?
Es importante que los hijos aprendan cosas o temas concretos, pero más importante es que aprendan a vivir. La vida está llena de alternativas que requieren más que de contenidos, de respuestas acertadas. Requiere de modos de “ser” de las personas más que de modos de “hacer”. Un ejemplo concreto: en el mundo actual, la virtud de la responsabilidad es una de las más necesarias y a la que muy poca importancia le damos. Tenemos claro que debemos ser responsables, pero hacemos muy poco por educar en esta virtud.

La responsabilidad es una virtud que puede aprovecharse en su aprendizaje durante la tercera infancia, es decir entre los 6 y los 12 años. Por ello debemos acostumbrar a los chicos, en estas edades a tener encargos pequeños, tareas personales y exigir su cumplimiento.
Para educar en la responsabilidad es importante que el niño se comprometa a lo que se le propone, caso contrario no se puede hablar de responsabilidad ya que ésta se define como la “capacidad de responder”.
¿Ante quién tiene que responder un niño?
La primera respuesta es a sus padres, luego a sus profesores y, conforme vaya creciendo, irá descubriendo que tiene que responder a otros estamentos más amplios.
En el aprendizaje de la responsabilidad, el ejemplo de los padres es muy importante. Los niños aprenden a tener responsabilidades cuando ven a sus padres que se esfuerzan por cumplir con sus obligaciones asumidas y más aún cuando lo hacen con alegría y buscando siempre la perfección. Pero si los padres nos quejamos siempre del trabajo, de las obligaciones asumidas, de los pagos que debemos hacer, de las cosas del hogar, etc., estaremos enseñando cualquier cosa a nuestros hijos, menos a ser responsables.
Recordemos que la primera obligación que tenemos los padres de familia es con nuestro cónyuge y, luego, con nuestros hijos. De ellos tenemos que responder en algún momento de nuestras vidas. ¿Estamos preparados?
Invito pues a seguir de cerca cada uno de los temas que presentamos en nuestra revista, leer los artículos. Estoy seguro de que sacaremos mucho provecho de ellos.
Aprovecho la oportunidad para agradecer a todos quienes hacen posible que nuestra revista siga existiendo y los invito también a motivarse por la cercanía de nuestros 18 años de vida institucional, que los celebraremos con la alegría propia de una gran familia como ALGARROBOS.
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Autor: Aníbal Mera Rodas
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